DETECCIÓN DE LUZ HASTA EN OSCURIDAD
Desde la época de nuetros antepasados diversos sentido esenciales como el tacto, gusto, audición, olfato, equilibrio y, jugando un papel muy importante la visión que permite describir al sentido que le brinda a distintos organismos la posibilidad de detectar la luz y reconocer lugares, personas y objetos (o sea, le posibilita ver). La visión, en sí misma, es una capacidad que han desarrollado los animales (entre ellos, el ser humano) a partir de su estructura ocular.
El sistema visual pone en marcha distintos mecanismos para que la visión se haga posible. En principio, asume la tarea de interpretar el estímulo recibido para formar a partir de él la imagen óptica correspondiente en la retina, a través de la córnea y del cristalino de cada ojo. Esta parte del proceso visual está a cargo del sistema óptico.
La visión ocurre cuando la luz es procesada por el ojo e interpretada por el cerebro. La luz pasa a través de la superficie transparente del ojo o córnea. La pupila, que es la abertura negra en la parte anterior del ojo, es un orificio hacia el interior de éste. Ella puede agrandarse o encogerse para regular la cantidad de luz que entra al ojo. La porción coloreada o iris es en realidad un músculo que controla el tamaño de la pupila. El interior del ojo está lleno de un líquido gelatinoso. El ojo tiene un cristalino transparente que enfoca la luz de manera que ésta llegue a la parte posterior del ojo o retina. La retina convierte la energía lumínica en impulsos nerviosos que son conducidos al cerebro y luego interpretados.
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